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jueves, 6 de mayo de 2010

DISCURSO CARTEL FIESTAS DE PRIMAVERA 2010


Sevilla es una ciudad muy antigua que ha pasado por muchos avatares y ha sido un crisol de culturas, lo que hace que Sevilla sea Sevilla son sus habitantes, con sus auges y sus declives. El Cartel de Fiestas de Primavera debe hacer referencia a sus Fiestas, a veces, nada fáciles de entender para quien no las vive y las siente, son la idiosincrasia de un pueblo. En el Cartel he querido hacer referencia a todo ello a través del mundo de la mujer. Las mujeres en nuestra ciudad viven y transmiten nuestras Fiestas, que aunque sean dos semanas en realidad son todo el año; aún estamos con el sabor del roscón de reyes y ya estamos pensando en la papeleta de sitio, las túnicas, las flores, las sillas, el modelito a estrenar el Domingo de Ramos -aunque sepamos que vamos a tener un dolor de pies que “paque” te cuento- las mantillas -con el consabido dolor de cabeza de tanta horquilla- incluso el papel de estraza para quitar la cera que nos pondrá las túnicas de una trabajera… que no trabajadera ; que sólo la que las limpian saben dejarlas como si nada hubiera pasado. En definitiva, todo lo que forma parte de la iconografía que determina nuestra Semana Santa.

Lo mismo sucede con la Feria; en enero ya estamos con reuniones de la caseta, buscando las telas para los trajes, mantoncillos y pendientes, que tiene guasa que tengamos la suerte y la desgracia de tener el único traje regional donde hay moda, con lo cual todos los años buscamos que se lleva: si el azul petróleo, el grana, con tres volantes, que si con dos, que si de hilo, lunares, rayas….ni contar el paseo a caballo: que donde lo dejo, que día tengo de coche…….¡Todo un mundo! Un mundo de sentimientos que a su vez crea una singular economía, que da trabajo a mucha gente cada año. Para conseguir todo esto hay que ser “aficionaos”. Somos así.

He querido hacer un retrato de familia, la Familia de Sevilla, cuyo escudo de armas es la ciudad a la que pertenecen. Nuestro escudo tiene más de quinientos años, no me negaran que encontrar un logo que perdure de esa manera sería la envidia de cualquier diseñador. El cielo de nuestra ciudad es el espacio donde se ubica la Familia, ese cielo azul cobalto que amenaza con descomponerse en todos los colores con una enorme saturación lumínica. Lo tenemos todos los días tan de natural que no somos conscientes de su peculiaridad -cuando viajamos es cuando lo recordamos y lo interiorizamos- hay muchos cielos y muy bellos, pero este, el de normal de diario…… es espectacular.

Aparecen dos mujeres y su descendencia, mujeres discretas que aman a su ciudad y a sus fiestas, las sienten, las viven, las transmiten y las engrandecen a través de su sentir y su generosidad. Buenas “aficionás”. Las dos son amigas y coetáneas, les gusta el Arte, los Toros, la Semana Santa, la Feria, con glorietas que llevan su nombre, Hijas Predilectas y Medallas de Oro de la ciudad y han llevado el orgullo de ser sevillanas por todo el mundo. Una de las mujeres, hija única de familia noble, grande de España, nacida en Madrid. Aparte de todos los títulos que tiene por cuna, ella, se ha ganado el título de la ciudad de Sevilla, pues con sólo decir su nombre todos sabemos quién es. Está vestida con mantilla blanca para ir a la Maestranza, a los toros, esa fiesta tan nuestra donde existe un Arte tan grande como es el Momento, momento irrepetible donde al artista le va la vida en ello, la única tragedia griega que nos queda.

En su regazo está su hija vestida de nazarena de su Hermandad, esa Hermandad de la que es Camarera, que recibe a las puertas de su casa incluso cuando su salud ha estado delicada y a la que ha donado entre muchísimas cosas el manto de su Virgen, grandes aportaciones para construir su nuevo templo, etc. Y siempre que se la ha requerido para obras de caridad: ha estado ahí. La niña nazarena representa la evolución en nuestras maneras, porque debajo del antifaz no hay sexos, hay hermanos y hermanas haciendo su estación de penitencia acompañando a su hermandad, como diría Juan Ramón: “El hijo de algo es el hijo de su tiempo”.

La otra mujer, nacida en la calle Parra del barrio de la Macarena, es de familia muy numerosa. Aparece vestida de mantilla negra, de jueves o viernes santo, lleva con orgullo la medalla que le regaló su Hermandad, este año hace diez años de su fallecimiento pero no nos ha dejado, su recuerdo y su Arte siempre estarán entre nosotros.

Ha sido y será una grande de la copla, ese cantar que es poesía y el sentir de un pueblo, de nuestro pueblo, ella siempre será un referente para quien quiera adentrarse en la copla. También es Camarera de su virgen y le ha donado desde su pelo, manto, canastilla, joyas, incluso tenerla en nómina en su compañía para que la Hermandad ingresara un sueldo que se destinara a obras de caridad o lo que estimara oportuno.

A su lado aparece su sobrina nieta -nieta de su hermana pequeña- vestida de corto para montar en ese paseo a caballo que es de lo más bonito de la feria, aunque en estos momentos con tanta afición a los coche caballos y pocos caballistas hay veces que parece un atasco de la M-30. Esas niñas a las que se les ha transmitido el amor por nuestras costumbres son las que a su vez lo transmitirán y cambiarán cuando sea para bien, pues evolucionar es crecer; criarán futuras “aficionás” que harán que Sevilla sea Sevilla. Y estas niñas y sus antecesoras pueden ser cualquier mujer anónima de Sevilla que; con su sentimiento, ilusión, trabajo, entrega, aportaciones en la medida de sus posibilidades hacen que tengamos unas maneras tan nuestras y de tal belleza que son acogidas a nivel mundial.

Señoras, ¡Va por ustedes!

REYES DE LA LASTRA

4 comentarios:

  1. olé! orgullo de mujer sevillana...

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  2. no, si será capaz de decir endespués de to que es feminista!

    asín semos!

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  3. Como Sol, un Olé¡ Y nadie se ha manifestado en Plaza Nueva por esto?. Si va a ser que los sevillanos están siendo "alienados". Spain is different ¡¡¡¡¡ y Sevilla mantillas, cirios y toros ¡¡¡¡¡¡

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